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Una adaptación rápida al cambio climático permite
asegurar la efectividad de las inversiones para
erradicar la pobreza y lograr un desarrollo más
perdurable. Por ejemplo, se estima que 15% de la población de
México vive en los 150 municipios de la franja litoral
y gran parte vive en condiciones de alta marginación
social. Estos municipios están en riesgo de sufrir inundaciones a causa del aumento estimado
en el nivel del mar. Para una adecuada
adaptación, todos los programas de urbanización
y desarrollo de infraestructura costera deben considerar
al menos una elevación media del mar de
40 cm entre la actualidad y el 2100.
El país debe prever cómo adaptarse a las condiciones
de los próximos años. Para ello es necesario
tomar en cuenta las disparidades económicas
en la capacidad para enfrentar los impactos del
cambio climático, a fin de evitar que se conviertan
en detonadores de mayor desigualdad entre Estados
y al interior de ellos.
Para el año 2020 se espera una disminución generalizada en el suministro de agua, sobre todo
en la región norte y centro del país. Particularmente
en Sinaloa y la región del Lerma. Frente a
la escasez de agua se necesita modificar los patrones
de consumo, así como cuidar las fuentes
El cambio climático también es un problema de
desarrollo nacional, pues los fenómenos meteorológicos
y climáticos extremos significarán un
aumento, mayor al estimado, de la demanda de
energía en el país. Actualmente se estima para
el año 2030 que el país incremente su demanda
energética en 5.6% y requerirá inversiones de
$55,000 millones de pesos al año.
Los 20 ciclones más intensos en México, 1970-2006

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